(Fragmentos de "The ilustrated man", de Ray Bradbury)
".....Me preparaba a descansar y leer
cuando el hombre ilustrado apareció sobre la colina......Yo no sabía entonces que era ilustrado; sólo vi que era alto, que alguna vez había sido esbelto, y que ahora, por alguna razón, comenzaba a engordar. Recuerdo que tenía los brazos largos y las manos anchas, y un rostro infantil en lo alto de un cuerpo macizo.Me hablo antes de verme, como si hubiese adivinado mi presencia.
-Señor, ¿sabe usted dónde podría encontrar trabajo?
-Temo que no -le respondí.
-Cuarenta años y nunca he tenido un trabajo duradero -me dijo.
Aunque hacía mucho calor, el hombre ilustrado llevaba una camisa de lana, cerrada
hasta el cuello. Los puños de las mangas le ocultaban las anchas muñecas. La
transpiración le corría por la cara. Y sin embargo no se abría la camisa.....
-¿Qué le pasa? -le pregunté.
El hombre me respondió desabotonándose lentamente el cuello apretado. Cerró los
ojos, y con movimientos muy lentos se abrió la camisa. Luego, con la punta de los dedos,
se tocó la piel.
-Es curioso -dijo con los ojos todavía cerrados-. No se las siente, pero están ahí. No
dejo de pensar que algún día miraré y ya no estarán. Camino al sol durante horas, en los
días más calurosos, cocinándome y esperando que el sudor las borre, que el sol las
queme; pero llega la noche, y están todavía ahí.
El hombre ilustrado volvió hacia mí la cabeza, mostrándome el pecho.
-¿Están todavía ahí? -me preguntó.
Durante unos instantes no respiré.
-Si -dije-, están todavía ahí.
Las ilustraciones.
-Me cierro la camisa a causa de los niños -dijo el hombre abriendo los ojos-. Me siguen
por el campo. Todo el mundo quiere ver las imágenes, y sin embargo nadie quiere verlas.
El hombre se sacó la camisa y la apretó entre las manos. Tenía el pecho cubierto de
ilustraciones, desde el anillo azul, tatuado alrededor del cuello, hasta la línea de la cintura.
-Y así en todas partes -me dijo adivinándome el pensamiento-. Estoy totalmente
tatuado. Mire.........
-¡Oh! ¡Son hermosas! -exclamé.
El sol se ponía. La luna se levantaba ya por el este.
-Pues estas ilustraciones -afirmó el hombre-, predicen el futuro.
No dije nada.
-Todo está bien a la luz del sol -continuó-. Puedo emplearme entonces en una feria.
Pero de noche... Las pinturas se mueven. Las imágenes cambian...........................Cuando las imágenes empiezan a moverse, me despiden. Ocurren cosas terribles en mis ilustraciones. Cada una es un cuento. Si usted las mira atentamente unos pocos minutos, le contarán una historia. Si las mira tres horas, las narraciones serán treinta o cuarenta, y usted oirá voces, y pensamientos. Todo está aquí, en mi piel; no hay más que mirar........."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario